Blog de Producción.

Zeppitsu

Como un árbol fosilizado
del que no se esperan flores
triste ha sido mi vida
destinada a no producir ningún fruto.

Minamoto no Yorimasa.

Arriba citado, Yuigon escrito por Minamoto no Yorimasa, poeta y samurái del clan de los Minamoto al que se considera el primero en realizar seppuku, la práctica del suicidio ritual.

“En 1180, a principios del verano, los Minamoto, clan samurái fiel al emperador japonés Go-Shirakawa, entablaron batalla en el río Uji-Gawa con las tropas del clan Taira, estas últimas los derrotaron contundentemente.

En su huida, Minamoto no Yorimasa se refugió en el monasterio Byodo-In. Viendo la causa perdida, decidió evitar el deshonor de caer prisionero en manos de los Taira y pidió al joven samurái Watanabe Choojitsu Tonao que lo decapitara. El joven samurái le dijo que no era capaz de hacer eso a su amigo y jefe, que sólo podría hacerlo una vez que ya estuviera muerto.

Entonces, Yorimasa bebió sake, escribió un poema de despedida, cogió su espada y la hundió en su vientre; después Tonau lo decapitó, ató su cabeza a una piedra y cruzó a través de las filas enemigas hasta llegar a la parte más profunda del río donde la arrojó para que nadie la encontrara, puesto que era costumbre entre los samurái cortar la cabeza de los enemigos a los que se les daba muerte en combate para presentarla como prueba y cobrar la recompensa”.

Origen del Seppuku y Zeppitsu/Yuigon. Fuente: Wikipedia.

Pinturas y representaciones del Suicidio Ritual.

Si algo tiene la cultura japonesa medieval, es la capacidad de convertir todo, incluso el acto de quitarse la vida, en una forma ritual, casi artística, pese a lo morboso que pueda resultar. Hacía mucho que tenía escrita la idea de hacer una ilustración representando una escena de Seppuku.

Pinturas y representaciones del Suicidio Ritual.

En la concepción inicial de esta idea, todo era más terrenal, una hija decapitando a su padre, acusado de deshorar a su clan. Al ser una ilustración personal, y no una comisión o trabajo por encargo, es más difícil quedarse dentro de la “caja de las limitaciones”, y todo tiende a irse por las ramas, así fue como empecé a desarrollar, en un principio, una idea que terminó mutando hacia algo más relacionado (sin perder el primer impulso de retratar un suicidio ritual) con la robótica y un poco de costado con la psicodelia.

Primera batería de thumbs.
Diseño de personajes.

Uno de los aspectos que más disfruto cuando empiezo una ilustración propia, es la posibilidad de desarrollar y construir un pequeño universo, que empieza y termina generalmente en una sola imagen. Empecé desarrollando estos personajes, que luego en la iteración final, mutan hacia otro lado. El rostro del personaje azul lo pienso usar para elaborar algo más en el futuro. En esta instancia del proceso, no tenía idea que terminaría añadiéndole partes robóticas, por ejemplo.

En cuanto a los bocetos de la imagen en sí, mi primera aproximación fue una costa pedregosa y olvidada, pero todo decantó en algo más onírico.

Primeros bocetos exploratorios.

Hacia este punto, empezaba a vislumbrar lo que quería retratar, pero todavía no me decidía, ni siquiera en cuanto a formato, en estos bocetos continúo vertical, para terminar cambiando a una composición horizontal después. No me aguanto y empiezo con las pruebas de color, posiblemente uno de los aspectos que más disfruto, más si estoy en un medio digital, que me permite probar varias cosas en cuestión de minutos.

Fotos humildes de Referencia.

Me saco varias fotos de referencia a mí mismo. Me da vergüenza subir estas fotos, pero podrían ser peor. Sí, tengo cara de gil. Lo de atrás no es un sillón desarmado, sino mi colchón para dormir, como la cama que había en este departamento ocupaba demasiado espacio, la desarmé toda y puse una mesa para dibujar. Mentira, la realidad es que duermo adentro de esa esfera roja.

Primer Lineart.

Esta es la parte del proceso que más tiempo me lleva, soy muy obsesivo con la composición, y termino trabajando demasiado la imagen. El rostro no me terminaba de convencer, pero decidí avanzar al color, sabiendo que no tenía ninguna fecha de entrega ni cliente que me corra, y que eventualmente daría con una solución.

Underpainting.

Primera versión a color, tengo ahora todo lo que necesito para profundizar y empezar un render. Tengo en el horizonte de ideas una serie de ilustraciones que quiero hacer, y esta imagen me permitió probar y experimentar cómo me gusta pintar, en qué momento me resulta cansador, qué puedo omitir, qué no.

Ilustración Final.

El rostro, como dije, cambió totalmente, desde la iteración anterior, y más aun desde el diseño de personaje inicial. Mi principal objetivo con este experimento fue trabajar los valores, quería enfocarme en plantear un buen binomio de figura/fondo, por más que tenga más de un personaje en escena.

Como cierre, puedo concluir que hacer un render requiere mucha paciencia y cariño, disfruté poder dedicarle tantas horas sin presión de un tercero, igual mi propia presión por terminar la imagen me terminó ganando, lógico, pero saber cuál es mi límite me permite planear mejor las próximas.

Chau.

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